Relación entre “darse cuenta, tomar conciencia y conciencia” 



Dr. Ichak Kalderon Adizes



He estado pensando acerca de las diferencias que separan entre sí, a los conceptos de darse cuenta, tomar conciencia y conciencia. Y lo que también les conecta. 

Para entender las diferencias, lo cual podría tener repercusiones en la formación y desarrollo gerencial, que son el centro de mi vida profesional. 

Una forma de explicar las diferencias, es centrándose en que parte del cuerpo ocurre cada una. Darse cuenta se deriva de los sentidos: nuestra nariz, nos hace conscientes de que algo huele mal; nuestra piel, que el ambiente está demasiado caliente o frío; nuestros oídos, que un ruido es demasiado alto o demasiado suave. 

Sin embargo, darse cuenta no conduce a la acción necesariamente. Darse cuenta, significa que percibes que algo ha cambiado. Eso es todo. Se trata de obtener datos de nuestros sentidos y percepciones. 

Tomar conciencia es diferente. Está conectada al cerebro. Procesas los datos facilitados al darte cuenta y piensas (procesas esos datos en tu cerebro) en cuanto a que significan esos datos: ¿debo dejar de comer, porque la comida huele mal? ¿Me pongo un suéter, porque está demasiado frío? 

Moviéndonos del darse cuenta a tomar conciencia, nos movemos de datos a información. 

Los Datos son hechos percibidos; Información es tener conocimiento sobre lo que podrían causar esos hechos al suceder; extrapolamos las repercusiones de los datos que tenemos; Organizamos los datos en patrones, con el fin de tomar una decisión. 

Conciencia es otra cosa. No es procesada por el cerebro. Viene del corazón, donde reside el alma. Proporciona información, comparando un valor absoluto y lo que ese valor nos ordena hacer, con la información que tenemos en la mano y su significado. 

El Darse cuenta es notar un cambio en una condición. 

Tomar Conciencia es conocer las repercusiones de los datos que conocemos. 

Conciencia es entender el significado y los valores, de aquello que somos conscientes. 

Una persona puede darse cuenta y no tomar conciencia. Veamos a los niños que sienten que está haciendo frío, pero ignoran que van a coger un resfriado, si no se ponen un suéter. 

Una persona puede estar consciente de sus acciones, pero sin tomar conciencia. Como un gerente corporativo, que está consciente de que su organización está contaminando el aire o el agua, pero su conciencia no le molesta, a pesar de que él o ella pueden realizar, que los hombres, mujeres y niños se van a enfermar. 

Me parece que darse cuenta, es una condición previa a tomar conciencia y esta, es una condición previa para la conciencia; no puedes ser consciente, a menos que te des cuenta y no puedes tener una mala conciencia, a menos que tomes conciencia del significado de tus actos. 

Creo que los tres elementos están integrados en nosotros cuando nacemos, pero se convierten en una secuencia. Darse cuenta viene primero. Luego a medida que envejecemos, aprendemos a procesar nuestras percepciones. Es la experiencia que nos ayuda a entender las repercusiones y formular nuestras respuestas. Es así cómo se desarrolla la conciencia. 

De la misma manera que darse cuenta es el primer paso en negocios (desarrollo). Se inicia con la capacitación en elaboración de Estados de pérdidas y ganancias; con la recopilación de datos sobre rotación de inventarios y cuentas por cobrar. Esto es darse cuenta (a menudo en formularios guías) de cómo funcionan los negocios. 

Para actuar sobre esos datos y tomar conciencia, los líderes empresariales requieren experiencia. Gerentes y ejecutivos la obtienen con el tiempo y con el appoyo de personas con conocimientos. Con experiencia, desarrollan la toma de conciencia. Pero no necesariamente la conciencia. 

¿Cómo se desarrolla la conciencia y cuándo? 

¿Cómo podemos desarrollar la conciencia, en quienes toman las decisiones, de manera que no contaminen el medio ambiente? No porque serán castigados por la ley, sino porque su corazón se los prohíbe. Lo mismo se aplica a las acciones que llevan a la extinción de ciertos animales y cierta flora. 

Necesitamos activar el corazón, si queremos conciencia para guiar nuestro comportamiento. El problema con nuestra educación sobre management es que formamos a nuestros futuros gestores y líderes, para darse cuenta Por ejemplo, para entender las complejidades del análisis financiero e investigación de mercados.

También los entrenamos a tomar consciencia: Lo que la información significa para la salud de una organización y sobre lo que sucederá, si actúan de una u otra manera. Trabajamos sobre su cerebro y en cómo este procesa la información. Está bien. ¿Pero qué acerca de la conciencia? 

No desarrollamos, ni fomentamos la conciencia. No nutrimos el corazón. No le permitimos hablar al alma. El corazón es un "músculo". Cuanto más lo utilizas, más corazón tienes. Y cuanto más lo escuchas, mejor le oyes.

Lo que hacemos, puedo opinar, es todo lo contrario. Todos esos juegos de computador, que contabilizan cuántas personas mató un jugador y todos esos programas de TV, que casualmente transmiten asesinatos, destruyen nuestra conciencia. La humedecen. La debilitan. 

Tengo una sugerencia. Incluir en el proceso de formación gerencial, visitas a un hospital donde la gente sufre de cáncer de pulmón; viajes a zonas donde la vida animal está desapareciendo; visitas a guetos en zonas habitacionales. De esta manera, nuestros futuros líderes de negocios, pueden llegar a entender desde sus corazones, cómo sus decisiones afectan el mundo en que vivimos. Permítanles ver y sentir, en lugar de sólo pensar y leer informes financieros. 

Danica Purg, Decano de IDEC, una escuela de Desarrollo Ejecutivo en Eslovenia, llevo a Bosnia, a los líderes corporativos que estaban en su programa ejecutivo, para visitar a los niños que se quedaron huérfanos por la guerra. Hizo llorar a los ejecutivos.

La aplaudo. Necesitamos activar el corazón de nuestros líderes, si queremos que tomen mejores decisiones. No debemos sólo enriquecer su mente. También debemos nutrir su corazón. Fomentar la conciencia primero y por encima de todo. No se puede lograr a través de leer libros o discutir casos en el aula. Necesita ser experimentado. 

En la medida que las corporaciones se vuelven más y más grandes cada vez; más y más poderosas, piense sobre lo peligroso que se vuelve para nuestra sociedad, ¿si sus líderes carecen de conciencia? 

La sociedad no puede controlarlo todo por ley. El mundo se volvería opresivo. Necesitamos líderes que sean guiados por su corazón y no sólo por temor a las sanciones del gobierno. 

Tuve un cliente en Brasil. En la industria pesada. Se le pidió a su empresa, fabricar armamento pesado. Él se rehusó, aunque era muy rentable hacerlo. 

Conozco algunos estudiantes de MBA, que no van a trabajar para una compañía de cigarrillos. A ningún precio. 

Y nosotros en el Instituto Adizes no vamos a asesorar, ni ayudar a empresas que sabiéndolo, destruyen nuestro planeta. 

Permítanle hablar al corazón. Permítanle al alma, ser escuchada.


Sinceramente,

Dr. Ichak Kalderon Adizes

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