Formación 'in company'


Por. Salvador E. Rodríguez González.

Hace más de tres años, me encontraba en una reunión con Rectores de algunas Universidades Centroamericanas y les pregunte: "¿Quién tiene material virtual elaborado, para subir a la Plataforma LMS?" Y la respuesta fue casi unánime “yo no”. Si las Universidades presentan tal situación ¿Qué pasará en las empresas? Me pregunté. Más que desanimo, esa realidad nos impulsó a promover el e-Learning con más ahínco.

¿Por qué? Las empresas no pueden darse el lujo de mantener un staff de profesores, para solucionar sus necesidades de formación y creación de capital humano; por otro lado, las exigencias del mercado obligan a ser más competitivos cada día y entre más conocimiento apliquen a sus productos y procesos, tendrán más posibilidades de lograrlo y en ello, el capital humano es clave. Por lo tanto el e-Learning es la mejor opción.

Cada vez que un empleado o funcionario asisten a una capacitación fuera de la empresa, los costos ocultos crecen sustancialmente; cortes de producción; problemas sin resolver; negocios que se pierden; desperdicios y retrasos en las operaciones normales, igual aumentan…etc. Ello es grave para la competitividad de empresas y países en desarrollo; si le agregamos el bajo nivel de programas de capacitación y de los capacitadores en el mercado local, no hay duda que el e-Learning es una gran opción, pues facilita el acceso a contenidos y docentes de alto nivel, que resulta muy difícil lograr presencialmente. 

La “formación in company” (presencial o virtual) pretende resolver las necesidades de entrenamiento y formación propias del negocio (ventas, tecnología, sistemas, procesos…) y a la vez, llenar los vacíos de la educación formal; la empresa debe destinar recursos para desarrollar sus propias capacidades y a la vez, desarrollar alianzas con organizaciones que ofrezcan programas de alta calidad, en las áreas que necesita. Existen tecnologías en el mercado que incluyen: simuladores, aulas virtuales, talleres, vídeos, blogs, redes sociales, etc… que permiten eliminar los bloqueadores tradicionales a la formación, como son: la falta de tiempo y la falta de recursos económicos.

La “formación in company” facilita la participación de personas que interactúan en sus labores diarias y aprovecha sus conocimientos y experiencias, complementándolas en el diseño de soluciones a problemas o proyectos innovadores, que benefician la competitividad de la empresa; guiados por expertos internos y externos, se logra la transferencia del conocimientos al puesto de trabajo, mediante cursos diseñados a la medida de objetivos y necesidades de la compañía. Lógicamente, el e-Learning facilita elevar la calidad y variedad de contenidos y facilitadores. 

El empresario moderno debe tener claro que: sin conocimiento aplicado, la empresa no tiene viabilidad en el largo plazo; debe buscarlo al interior y fuera de la empresa; tiene que ser pertinente a su negocio y debe divulgarlo a todo nivel. Además, que esta labor se facilita con el uso de las nuevas tecnologías, donde el e-Learning debe convertirse en herramienta de uso cotidiano.

Por otro lado, debemos ser críticos con la calidad de la tecnología que adquirimos, dada la proliferación de fraudes que a diario se observan; el simple uso de dispositivos electrónicos en la formación, no cambia el paradigma vigente “yo enseño, tu aprendes”; al final, como dijo un educador, esto se convierte en e- Reading (lectura de textos electrónicos) no en e- Learning “aprendizaje electrónico”. Ante una tendencia nueva, el fraude ha sido históricamente su compañero; la formación es demasiado importante y sus efectos trascendentes en la vida de una empresa o sociedad, que no podemos darnos el lujo de ser tolerantes con la mediocridad.

Las soluciones a los problemas modernos de la empresa, requieren nuevas herramientas y formas de abordaje; insistir en viejos modelos, hoy hace más daño, que nunca antes.

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