Creatividad, Innovación é Integración Organizacional



Por Dr. Ichak Kalderon Adizes



El mito estadounidense es que podemos solucionarlo todo, tan luego como desarrollemos la tecnología nueva y la pongamos al alcance de los individuos.

Nuestros héroes son aquellos solitarios “genios”, que marchan solos y encuentran nuevas formas de hacer cosas que nadie más pudo pensar. 

Ford, pensador sin descanso, por si mismo durante años y hasta bien noche en su garaje de Dearborn; Edison, el “mago” de Menlo Park, golpeando de invento en invento, con una Epifanía después de otra. Los “Rudos Individualistas” de los años de posguerra civil, que crearon nuevas formas de producción y organización de negocios, para hacer de EEUU, el gigante industrial del siglo XIX.

En los 80's, tuvimos nuestros propios héroes ó villanos y los mitologizamos como parte de esta tradición. Los Jobs, Bill Gates y los Milikens, quienes desarrollaron innovaciones en: productos, mercadeo y finanzas.

¿Pero tendremos la razón sobre lo que creemos envuelve la innovación y creatividad?
¿Será suficiente disponer del individuo “genio”?

Hay dos dimensiones para esta pregunta: psicológica y organizacional. Artistas y científicos, tan diversos como Van Gogh, Paul Klee y Albert Einstein, han descrito el proceso creativo como una integración, más que una pura iluminación. 

Los creadores se sienten parte de su creación, como una extensión que no están creando, sino revelando y a la vez, considerándose una extensión de su creación. La misma sensación aplica al mundo de los negocios; entre más innovador es un ingeniero, más se siente parte del mecanismo que está creando.

Henry Ford “El Pensador”, tuvo esta cualidad en relación a motores, cuando Edsel Ford vino con un diseño manchado, para un nuevo carro de la época del jazz (más tarde el modelo A), su padre tuvo el “sentimiento” de que podía hacerle un motor eficiente y un producto comercializable con buenos márgenes de utilidades. 

Steve Jobs también ilustra esta sensación de integración, tanto en su carrera, como en sus comentarios públicos, al hablar de “ser uno” con sus productos. El ha visto la computadora como un trabajo de arte colectivo y en 1989 dijo en una entrevista del Inc. Magazine :
“Compartir la creatividad, es lo que nos vuelve más excitados”.
Aunque podemos tender a mitologizar el arranque de una nueva compañía, como una demostración de nuestras tradiciones individualistas, toda empresa en sus inicios es un proceso de “Unión” lo cual es integración. Es una extensión del empresario fundador, los focos pueden apagarse, pero el “genio” del éxito enciende, es algo de síntesis. El fundador integra información sobre el mercado, competidores, condiciones de mercado, su propio “sentido” en aspectos técnicos de una empresa. La Integración precede a lo que entendemos tradicionalmente como “Emprender” y es condición necesaria para una innovadora y constructiva labor Empresarial.

La Integración precede a la acción de Emprender porque es esta conciencia, este sentimiento, el conocimiento de que estás innovando, lo que es indispensable, si uno va a resultar con algo nuevo que realmente funciona. Este “sentimiento” de integración que aporta el fundador por sí mismo, esta sensibilidad, este conocimiento, necesitan ser transmitidos a la organización como un todo, si es que su fundador quiere evitar caer en el síndrome organizacional que llamo “La Trampa del Fundador”, la cual ocurre cuando la organización es totalmente dependiente de su fundador, para poder funcionar y que cuando éste muere, la organización también muere. Si el fundador pretende emancipar a su organización de esta trampa, necesita transmitirle no sólo creatividad y espíritu emprendedor, sino antes de ello, sensibilidad para integrarse.

El fundador tiene que hacer esta transición, dejar de ser el único y principal iniciador e integrador o sea, el único que puede decidir y convertirse en un integrador de alto nivel, que logra integrar a aquellos sustitutos, que en adelante tendrán que desarrollar el proceso de integración empresa, lo cual antes hacía el fundador. Es en este punto que muchos fundadores fracasan y caen en la "Trampa del Fundador” porque se resisten a transferir las funciones de integración, por miedo a perder poder dentro de la organización.

Cuando ellos transfieren poder, terminan confundiendo la delegación con la descentralización, puesto que en esta etapa del Ciclo de Vida, las organizaciones usualmente no cuentan con una estructura y controles adecuados, por lo que descentralización, es sinónimo de abdicación.

Los subsistemas (Mercadeo, Ventas, Producción, Investigación y Diseño, Recursos Humanos, etc.) están cambiando, pero no en la misma proporción; Mercadeo empuja hacia adelante, Contabilidad se queda a la zaga; Investigación y Diseño necesitan dar un salto enorme hacia adelante y así sucesivamente. Hay mucho que hacer y el fundador no puede por si mismo integrar a toda la organización.

Tratar de delegar sin disponer de buenos sistemas de control, oscurece la necesidad de integración, el fundador justificadamente se siente amenazado, cuando la gente comienza a tomar decisiones en su lugar, y fuera de su control, entonces ocurre lo inevitable, el fundador recentraliza la autoridad. El proceso de “Tu estás a cargo, NO! Yo estoy a cargo”, afecta enormemente la moral de trabajo en la empresa y la autoridad del fundador. La compañía termina en una cuerda de yoyo gerencial

El error que comete el fundador, es delegar autoridad en la empresa para manejarla, sin antes inyectarle integración; Está tratando de sustituirse a sí mismo, pero lo que necesita en esta etapa la organización, no es a otro individuo, sino a un equipo que actúe unido (de acuerdo a esta nueva tesis de que “Integrar” precede a “Emprender”).

Existen muchos ejemplos históricos de cómo esto funciona. En Japón, el afilado sentido de negocios y el instinto innovador, descansan en códigos culturales, sociales y tradiciones, que obligan o favorecen la integración y crean un ambiente de confianza y respeto mutuo. Ellos hacen una perfecta coalición de poder, autoridad e influencia y logran un alto grado de eficiencia en el proceso de ejecutar sus decisiones.

A comienzos del siglo XIX, la fundación del Sistema de Fabricación estadounidense y las modernas Empresas de Negocios, no descansaban mucho sobre la tecnología, como lo señalan los mitos, la tecnología fue prestada de Europa, el ingenio Yankee fue manifestado en la habilidad para integrar procesos, gente y tecnología, tal como se juntaron en la fabrica Lowell's Waltham y en los sistemas uniformes de producción de armas de Eli Whitney.

Lo que hizo originales y exitosas a las Empresas Industriales Yankees, fue el ingenio para lograr unir los procesos productivos y luego separarlos en partes producidas en equipo. Ello descansó en una fuerza laboral educada liberalmente, que podía moverse inteligentemente de un subsistema a otro subsistema y funcionar como parte de un equipo, en un proceso orgánico.

Fue hasta más tarde que con ferocidad Hobbesiana, inventamos en los negocios, el mito del “Individualismo Rudo" como la fuerza conductora de los negocios en EEUU.

Hay lecciones en esto para nuestra propia época, si queremos mantener innovadoras y creativas a nuestras corporaciones; es algo más que incrementar los presupuestos de investigación y desarrollo de productos o plantas de producción de clones; formas de producción de té y hacer gerencia.

Tenemos que desarrollar actitudes que estimulen la integración, como una condición indispensable, para la verdadera actividad de negocios creativa, específicamente creando verdaderos equipos complementarios, construidos sobre una gerencia basada en la confianza y el respeto mutuo.

En esta forma, estaremos creando condiciones adecuadas para una conciencia orgánica dentro de la corporación, más que una conciencia mecánica, en donde las personas y grupos se mantienen aisladas psicológica y organizacionalmente. Lo mismo sucede a nivel de un país, necesitamos estimular y fomentar un ambiente creativo para los negocios y la sociedad, maximizando factores como la calidad de vida y el medio ambiente; así estamos estimulando factores cualitativos de integración, mas que factores cuantitativos exclusivamente, generados por la tecnología y el descontrolado individualismo.

Esto puede significar un nuevo enfoque, para medir el crecimiento industrial y el desarrollo de un país; maximizando la calidad de vida y el medio ambiente, enfatizando más en la calidad, que en la cantidad en forma exclusiva.

Muchos empresarios caen en la trampa del fundador, al resistirse a transferir la función de integración, temiendo perder poder dentro de la organización. Hay una vieja historia acerca de tres obreros que pegaban ladrillos en la construcción de un edificio:
Alguien les preguntó "¿Qué están haciendo?" el primero respondió "Estoy pegando ladrillos", luego el segundo contesto "Estoy construyendo una pared" y finalmente la tercera persona respondió a la misma pregunta "Estamos construyendo un templo para adorar al señor". El sí había entendido que la creatividad, la innovación y la integración, significan todo.


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