Por Salvador E. Rodríguez González
Leyendo un interesante artículo reproducido en las noticias de la web Adizesca, titulado “Cuatro fórmulas para reciclarte profesionalmente” llamo mi atención su contenido y dio motivo para este comentario. El artículo señala que: la formación continua, el cuidado de la marca personal, la creación de nuevas empresas y la movilidad geográfica, son claves para lograr mantenerse en activo. Me pregunté ¿funcionarán en nuestra cultura? Quizás agregando “aprender a aprender y a desaprender” como factor clave, ayudarían mucho en nuestro reciclaje; no podemos obviar que hemos sido educados bajo el enfoque memorístico; todavía en nuestras aulas el aprendizaje colaborativo lucha por posicionarse. Los estudiante no cambian el hábito de estudiar, una noche antes del examen; aunque vamos avanzando en modernizar nuestro sistema educativo, aún nos falta un buen trecho por recorrer. Ello explica porque nuestros hijos y nietos aprenden el funcionamiento de celulares y electrodomésticos, manipulándoles, mientras nosotros, inmigrantes digitales, buscamos las instrucciones en el manual.
A nivel de organizaciones, es común escuchar en líderes corporativos y funcionarios de gobierno, frases como: “yo de tecnología no sé nada” “ya estoy viejo para aprender” “mi secretaria no me ha pasado tu e-mail” y hay otros, que aprendieron a enviar mensajes y buscar chistes en Internet, que consideran que entre más correos envían por día, más saben de tecnología, saturando a sus fieles amigos con basura de mal sabor, en la mayoría de casos.
¿Qué pasa en las organizaciones manejadas por estos líderes? ¿Cómo toman decisiones? ¿Formarán capital humano? ¿Les interesa la innovación tecnológica? Es muy difícil liderar organizaciones, siguiendo la lógica y viejos paradigmas de gestión que dieron éxito en el pasado. La información y el conocimiento actualizado, son necesarios para tomar buenas decisiones, pero requieren tecnología para accesarlos oportunamente. La lucha entre viejos paradigmas de gestión y las nuevas realidades que enfrentan las empresas, reduce la competitividad, debido al desperdicio de energía interna que producen y que debilitan a la organización, para luchar contra la competencia en el mercado. El analfabetismo tecnológico, produce ignorantes y desperdicia recursos, combatámoslo para tener un mejor futuro.
Comprendamos que el reciclaje de conocimientos no exige edad, solo voluntad y esta nace, cuando reconocemos humildemente que el Cambio, nos trae problemas y oportunidades; que las soluciones y oportunidades están en la web y son inmensas; que nuestras capacidades normales se quedan cortas para enfrentarlos y al final, surge una actitud de aprendizaje continuo y adaptación a las nuevas condiciones de vida, que lo más seguro es que también cambien cada día. Por suerte, cada día son más los líderes convencidos de esta realidad, que han iniciado su propio reciclaje profesional.
El cambio nunca se detiene y acelera más el paso cada día; ni con la muerte termina, aunque nadie haya regresado a contarlo.
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