Muchas empresas invierten importantes sumas de dinero en traer a aquél ejecutivo que ha sido líder de innovación, no en generar beneficios. En otros casos, cuando el CEO, fundador desaparece del espectro, muchas empresas hasta ahora innovadoras, temen por su futuro. ¿Qué hace a las empresas dependientes de una persona o autónomas, en cuanto a innovación se refiere? Disponer o no, de un SISTEMA de Gestión de la Innovación.
La gestión de la innovación.
La cuestión no es de encontrar ideas, sino compruébelo en su organización, cuando pase saludando a sus colegas pregúnteles: ¿Qué piensas deberíamos hacer para optimizar tu trabajo? Les aseguro que más de una idea les presentarán. Ahora bien, ¿usted considerará implantar esas ideas? Probablemente no. ¿Por qué? Las razones pueden ser variadas, no forma parte de la visión de la organización, costos elevados, no se tienen los recursos y así, la lista continúa.
Innovar sí. Pero innovar sin método, con el famoso “prueba y error”, no. Los recursos de nuestras organizaciones se vuelven cada vez más escasos y hoy en día, es un lujo que pocos se dan, el de crear un producto o servicio para presentarlo a un panel de consumidores.
La gestión de la innovación garantiza el éxito del producto o servicio que se sacará al mercado, disminuyendo al máximo el riesgo de rechazo.
¿Por qué? Porque se integrará una metodología a la búsqueda de nuevas ideas.
- Comenzando con el BIG PICTURE: antes de echar a andar sesiones de grupos de trabajo, brainstorming se define ¿Qué? se va a buscar y sobre todo, que es lo que no se va a buscar.
- Lo siguiente son las personas que van a impulsar esta innovación; pueden ser todos los miembros de la organización. Es necesario seleccionar los miembros de la organización que podrán aportar más, al nuevo producto o servicio; nuevo proceso; nueva forma de comercialización o nuevas formas de organización. Un ejecutivo de ventas, no necesariamente hará mejores aportes, para la próxima campaña de publicidad; puede ser un responsable de atención al cliente, quien tendrá seguramente una mejor idea de las necesidades del cliente, por la cercanía de su trabajo, con ese cliente.
- Plazos: Poner una “caja de sugerencias” sobre el tema, no respeta ningún plazo y no involucra a las personas en el proceso de generación de ideas. Definir plazos claros antes de comenzar y hacerlos saber a todos los actores, desarrolla un compromiso con el resultado final.
- Comunicación: Pedir ideas sin comunicar sobre el avance o hasta la decisión final, termina siendo contraproducente. Las personas se desmotivan ya que habrán trabajado, creando algo “por nada”.
- Finalización: Llevar a cabo o implementar al menos una de las ideas, recabadas durante la sesión de innovación. Es necesario concretizar todo el trabajo de creatividad e innovación, que ha sido realizado.
El rol del dirigente de una empresa innovadora, no está en ser EL innovador, sino en ser el promotor de la innovación en todo nivel de su organización. Facilitar la participación, fomentar la creatividad y canalizar los esfuerzos de cada uno para llevarles al éxito de todos.
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