Por. Salvador E. Rodríguez González
Las organizaciones cada día se vuelven más exigentes, en el reclutamiento y selección de sus empleados y líderes; los ciudadanos deberíamos hacer lo mismo, al elegir a nuestro máximo líder, el Presidente de la República; paradójicamente, en las últimas elecciones hemos visto como los requisitos se han reducido al mínimo y en las próximas elecciones sucederá igual. ¿Por qué? ¿Será que la formación académica y la práctica de valores, se han visto superados por la ignorancia y los anti-valores? En algún momento leí una frase que llamo mi atención: “la sabiduría se pierde con el conocimiento y este se pierde con la información” las redes sociales, los noticieros y los periódicos nos dominan tanto, que estamos perdiendo la sabiduría y quizás esta sea la principal razón, por la que nos equivocamos tanto en El Salvador, al elegir al líder de la organización más compleja del país.
El INDI tiene en su web, una encuesta para identificar el perfil que debe llenar el futuro presidente de El Salvador; al contestarla, me surgió la idea de este artículo, pues la sistematización del cuestionario me hizo reflexionar sobre el compromiso de todo ciudadano, en la elección de un Presidente y además, vino a mi mente la interrogante “Porque nunca cumplen los Presidentes, lo que prometieron como candidatos?" Aunque la respuesta es sumamente compleja, hay algunos elementos fáciles de identificar.
Es importante entender que para dirigir un país con éxito, su líder debe:
- Enfocarse en los resultados que se necesitan producir, de acuerdo a las necesidades inmediatas y futuras de la sociedad.
- Poner atención a los recursos empleados y racionalizar el uso.
- Analizar el entorno futuro y pro actuar
- Integrar los diferentes sectores de manera holística, para llevar adelante a la sociedad que sirve.
DEMASIADO PARA UNA SOLA PERSONA, aunque sea el Sr. Presidente. Por lo que integrar equipos complementarios en estilos gerenciales, es una obligación.
En conclusión, el Presidente siempre dependerá de otros, para cumplir sus promesas. No existe el Presidente perfecto, ni el funcionario perfecto; aunque históricamente hemos visto a funcionarios con varias carteras a su cargo y otros, que al recibir la investidura del cargo que ganaron en la campaña, automáticamente se convierten en “gurús” del área que les asignaron, comenzando a fingir que lo saben todo, sin aceptar opiniones de sus gobernados. La mala praxis gerencial es la razón del incumplimiento de promesas
Parafraseando a Ralph Ablon diría, que el rol del Presidente debería ser “Crear un ambiente en el país, donde lo más probable es que suceda lo más deseable”, para ello, se necesita contar con un equipo de gobierno adecuado y modernizar instituciones envejecidas. Además, debe crearse un ambiente de “Confianza y Respeto Mutuo” (C & RM) en la sociedad que reduzca el conflicto destructivo y el desperdicio de energía que conlleva; facilitando la interacción de los diferentes sectores con el gobierno y las instituciones.
No podemos lograr una sociedad sana, si el arma para vencer al enemigo sigue siendo el irrespeto y la desconfianza; el desprestigio y el golpe bajo, pues al final todos perdemos; es hora de resaltar lo bueno que hacemos, no lo malo; llevar mensajes de optimismo y no de derrota; erradicar la “Cultura del Vivo” y del más fuerte, pues al final todos nos debilitamos; pero sobre todo, entendamos que esta sociedad no podrá salir adelante, sin el concurso de todos sus integrantes y por lo tanto erradiquemos el analfabetismo en “Negociación” que padecemos y comprendamos que llegar a la Presidencia de la República no basta, si no generamos la capacidad para entendernos, especialmente con el sector derrotado.
¿QUIEN DEBE SER EL FUTURO PRESIDENTE DE EL SALVADOR?
El que se comprometa a cambiar viejos paradigmas de gestión presidencial y a generar espacios y condiciones, para que todos los salvadoreños aportemos nuestras ideas y capacidades, en la construcción de un mejor destino.
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