Por Salvador E. Rodríguez González
En nuestro primer artículo indicábamos que la sucesión del mando en una empresa familiar, debe verse como un Proceso y desarrollarlo con la misma seriedad con la que el fundador inicio la empresa, ya que sacrifico su vida, bienestar familiar y arriesgo recursos en su construcción. Al final de su carrera, el fundador igual debe tomar su retiro con seriedad y responsabilidad. La razón por la que inicio el negocio aun persiste: el bienestar de su familia y hoy es mayor su compromiso, pues la familia creció. Recuerde, el proceso incluye a: empresa; fundador; sucesor y familia.
Señalaba en el primer artículo sobre la preparación de la empresa que: “Antes de entregar las riendas del negocio, un fundador debe preparar a la empresa bajo un proceso; debe plasmar en sistemas de trabajo, lo que lleva en su cabeza y que le dio el éxito; no hacerlo, genera la inseguridad e incertidumbre que normalmente le atacan y le impiden un retiro saludable. Esta es la causa de que en muchos casos, el retiro se convierte en una pesadilla, no en un dulce sueño. Por otro lado, si el retiro del fundador se da por fallecimiento, no haber preparado la sucesión en la empresa, es per se, dejarla preparada para un futuro incierto. El 70% de empresas familiares desaparecen, con la muerte del fundador”.
El retiro del fundador no debe verse como el final de su vida, sino como un cambio de roles y un premio a la misión cumplida; hay que recordar que sin dolor no hay cambio serio. La sabiduría adquirida por el fundador, debe apoyar a la inexperiencia del sucesor; la tecnología y nueva visión del sucesor, debe complementarse con la visión estratégica del fundador, para facilitar el éxito de la empresa. Fácil decirlo, difícil lograrlo, pero no imposible.
Todo ser humano, al tomar una decisión trascendente en su vida, siente dudas sobre si fue la decisión correcta. El fundador no es la excepción y es normal escucharle reflexiones como: "mi empresa me necesita todavía"; "el sucesor no sabrá qué hacer, le falta madurar" "Aun no he realizado mis sueños" "mi empresa es mi vida" "mi seguridad financiera depende del éxito de la empresa" ¿Sabes qué significa seguridad financiera? un cero más de lo que ya tiene.
Un(a) fundador(a) debe definir cuándo y cómo se retirará. Debe definir lo que va a hacer, una vez decida sobre su futuro profesional. De lo contrario caerá en el síndrome del "Príncipe Carlos" y pocas cosas pueden molestar tanto al sucesor, como cuando el fundador declara: “Me he jubilado - más o menos." Es cuando un hijo dice: "Yo no puedo entender cuando está más y cuando esta menos jubilado”. El Hijo(a) Perfecto es quien Trabaja para Papá, pero no Aspira al Trono.
Es muy difícil el retiro del fundador sin un sistema claro de organización y de rendición de cuentas. Información precisa y oportuna le generan confianza y le facilitan el control; lo contrario es lo que le empuja y mantiene en “la trampa del fundador”; esta situación le provoca emociones encontradas, que le generan una conducta contradictoria: quiere el éxito del negocio, pero actúa para hacerlo fracasar. Igual brotan sentimientos de rivalidad hacia el sucesor, que se vuelven reciprocas, convirtiendo muchas veces los ambientes laboral y familiar, en inhóspitos.
Dado que el fundador es la máxima autoridad de la empresa, su decisión de retiro debe ser propia, consciente y madura; a menos que le obligue el protocolo familiar, nadie debe presionarle a retirarse, más bien todos deben trabajar por su retiro digno y apoyarse en el, ante decisiones estrategias. Sentir que no se valoran sus opiniones, es peligroso.
Si el fundador no planifica su retiro, compromete su felicidad en el ocaso de su vida, la de su familia y vuelve incierto el futuro de la empresa. Hacerlo con antelación suficiente y no hasta que le obliguen las condiciones de salud, puede ayudar al negocio, pues evita conflictos entre familiares; reduce el impacto de rivalidades y rencores históricos; impulsa capacitación del sucesor. Algo que el fundador nunca debe confundir, es la diferencia entre propiedad y la gestion de la empresa; debe mantener separados estos roles, pues solo la buena gestion del negocio, garantiza el bienestar futuro de la familia; no siempre el mejor hijo, es el mejor gestor. El viejo paradigma de “Morir con las botas puestas” ya no es de inteligentes, morir dejando segura a tu familia, eso sí es de inteligentes.
¿Cuántos lloran o gozan tu partida? es la medición de la huella que dejas, en tu paso por la vida.
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