Por: Salvador Rodríguez González
Presidente de Adizesca S.A de C. V
Presidente de Adizesca S.A de C. V
Es un verdadero mito que existe en nuestro medio y se alimenta con muchos ejemplos de fracasos de empresas familiares, especialmente por exceso de conflictos internos o ante la muerte del fundador, sin antes haber preparado la sucesión. No hay duda que la empresa familiar presenta algunas condiciones particulares, pero al igual que una empresa profesional, tiene que competir en un mercado y posicionarse adecuadamente, si quiere seguir existiendo.
Aunque son muchos los factores diferenciadores, la calidad de relaciones en la familia son claves para el éxito o fracaso de su empresa. Analice casos que usted conoce y siempre encontrara las buenas o malas relaciones entre miembros de la familia, como causas determinantes del éxito o del fracaso. Alguien dijo en una oportunidad: “La empresa familiar es reflejo de la cultura de la familia”. Una familia basada en la confianza y el respeto mutuo, construye empresas exitosas, por el contrario, la desconfianza y el irrespeto entre miembros de la familia, agudizan las dificultades de la empresa para sobrevivir en un mundo cada vez más complejo y cambiante.
Adicionalmente, las tecnologías de la información y comunicaciones están complicando aún más las relaciones en la familia y se refleja en la empresa. La antigua admiración y respeto hacia los padres está en crisis. Hoy se les valora por cuanto saben de tecnología. A muchos hijos les cuesta entender, que no usar computadoras, tabletas o i-phones, no vuelve menos valioso el conocimiento acumulado por los padres, “más sabe el diablo por viejo, que por diablo” dice un viejo adagio. Si lo entendieran, lograrían: más apoyo del fundador y cometerían menos errores en su gestión; dejarían de menospreciar a los empleados antiguos que entregaron su vida a la empresa y obtendrían su real cooperación; dejarían de botar el dinero en software sofisticados que la empresa aun no necesita o todavía no puede utilizar; dejarían de contratar a gente cara, que llega a la empresa a aprender y se marchan luego, porque fracasan… estos son algunos patrones comunes dentro de empresas familiares, que he observado en tiempos recientes, cuando el fundador decide delegar en sucesores.
Por otro lado, a los fundadores igual les cuesta entender, que el CAMBIO llego para quedarse y que deben adaptar y actualizar sus viejos paradigmas de gestión, a la nueva realidad y no luchar por detener el CAMBIO. Quizás a ello se deba que los conflictos Padre-Hijo- Hermanos, tradicionales en este tipo de empresas, se agudizan más cada día. Se debe construir una nueva cultura en la familia y la empresa, donde la tecnología sea herramienta para alimentar la confianza y el respeto, no para destruirlos.
¿ES MÁS DIFÍCIL GESTIONAR UNA EMPRESA FAMILIAR?
Definitivamente NO. Es mucho más fácil, si se logran fusionar: la sabiduría de los padres, sus relaciones en el medio y su chequera, con las nuevas tecnologías, la agresividad sin límites y las ideas novedosas de los hijos. No hay duda alguna, la empresa familiar se vuelve mas fácil de gestionar e inigualable en su mercado. Caso contrario, será más vulnerable y su fracaso es inminente. Fácil decirlo, difícil lograrlo, pero hay que hacerlo.
¿Cómo? Profesionalizando su gestión. Significa crear sistemas de trabajo y lograr que la gente se someta al sistema; ello implica alinear la estructura, procesos, misión, visión y valores, pero sobretodo, estableciendo relaciones en la familia basadas en la Confianza y el Respeto Mutuo; creando un ambiente donde nadie sienta tener la verdad absoluta; donde el aprendizaje constante se convierta en hábito y todos aprendamos de todos; donde escuchar a los demás sea una práctica cotidiana y no un simulacro temporal; donde el grito y el insulto desaparezcan por completo. Pero especialmente, donde todos sumen y nadie reste. Esto requiere tiempo.
PARADOJA: “Los Fundadores no tienen tiempo para la familia y cuando lo tengan, probablemente ya no tengan la familia que quisieran tener y dedican su vida a construir un patrimonio familiar, que paradójicamente, años después se convierte en una causa de conflicto familiar”.
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